Son las 07:41 en la A-6 entrando a Madrid. Vas a 110 km/h, tráfico denso pero fluido. Un coche “duerme” en el carril izquierdo sin adelantar, otro viene rápido por la derecha, y a 300 metros una salida se convierte en un embudo de intermitentes tardíos. Para un humano, esto es rutina: anticipas, miras espejos y negocias. Para una red neuronal… es un examen continuo de intención humana.
Mientras en Estados Unidos Tesla empuja fuerte el uso del stack —con movimientos comerciales como pasar FSD (Supervised) a modelo solo por suscripción— los reguladores siguen apretando: a finales de enero de 2026 se publicaba que la NHTSA daba más tiempo a Tesla para responder a preguntas dentro de una investigación sobre FSD tras reportes de colisiones. Europa, por su parte, prepara sus propias demostraciones y criterios. Todo eso suena “macro”. Pero el juicio real, kilómetro a kilómetro, se decide aquí: en la autopista cuando el mundo cambia de carril sin pedir permiso.