El carril de aceleración: el examen invisible de FSD en las autopistas españolas
Vas por una vía de servicio, velocidad baja, el GPS te pide incorporarte a la autovía. Miras: el carril de aceleración es corto, hay un camión en el carril derecho y un utilitario detrás que viene lanzado. No hay líneas perfectas, no hay cortesías garantizadas, y el tiempo para decidir se mide en segundos.
Este es el tipo de situación que separa un asistente “que conduce” de un sistema que merece confianza: no porque sea espectacular, sino porque es frecuente, repetible y con consecuencias reales.
