Madrid saca a FSD del laboratorio: la calle como auditoría
Sales de un semáforo en un barrio del sur de Madrid. El carril se estrecha por una obra, hay ramas en el arcén tras una noche de viento y, a 30 metros, un coche decide parar “un minuto” en doble fila justo antes de un paso de cebra.
Ese es el tipo de escena donde la conducción autónoma deja de ser un vídeo bonito y se convierte en una pregunta incómoda: ¿puede una red neuronal conducir bien cuando la carretera está llena de cosas que nadie etiquetó y de normas que nadie escribió?
Esta semana, un reporte local apuntó a pruebas de Tesla con FSD supervisado en municipios del entorno de Madrid. Si esto es así, no es solo “noticia Tesla”: es un movimiento que, por fin, pone a FSD frente al juez más duro de Europa: la calle real, repetible y auditada.






