Dinamarca y Suiza se suman a los ride-alongs: el laboratorio europeo donde FSD deja de improvisar
En una mañana gris de Zúrich, un autobús se asoma desde una parada, un ciclista aparece por el ángulo muerto y una señal temporal de obras reescribe el carril “correcto”. No es un escenario de ciencia ficción: es el tipo de conducción europea que castiga los sistemas que solo saben “seguir líneas” y premia a los que entienden contexto.
Esta semana ha surgido una señal pequeña, pero muy reveladora: Tesla habría ampliado sus ride-alongs de FSD en Europa a Dinamarca y Suiza (además de países ya mencionados en comunicaciones previas). No es un lanzamiento. No es un calendario. Es, si se está haciendo bien, algo más útil: un programa de evidencia en carreteras reales europeas.





