La rotonda española es el examen que FSD no puede aprobar solo con vídeos de California
Llegas a una rotonda grande a las afueras de Madrid. Tres carriles pintados con optimismo, una salida mal señalizada, una moto filtrando por la derecha, un autobús que tapa media escena y un conductor que entra como si la prioridad fuera una opinión. Ese es el examen que espera a FSD (Supervised) en España: no una autopista limpia, sino una negociación continua entre geometría, intención humana y normas que muchos conductores aplican a medias. La noticia europea de 2026 no es solo que Tesla haya abierto una puerta regulatoria; es que ahora toca demostrar si una red neuronal puede leer nuestras rotondas sin convertir cada duda en un susto.




