El cuello de botella europeo: FSD en carreteras secundarias españolas
Son las 18:07 en una comarcal de Soria. Dos carriles, arcén estrecho, una señal de 60 medio doblada por el viento y un tractor que asoma tras una curva ciega. Para un conductor local, todo es “lectura del terreno”. Para una red end‑to‑end, es el examen de generalización más duro de Europa.
En el debate sobre FSD solemos mirar autopistas y ciudades grandes. Pero si queremos hablar de seguridad real en España, el foco tiene que moverse. La mayoría de fallecidos en 2024 se produjeron en carreteras convencionales, no en vías de alta capacidad. Y ese dato cambia por completo qué debe demostrar un sistema como FSD para ganarse la confianza europea.

