El pasillo de emergencia: cuando FSD tiene que entender una sirena española

M-40, hora punta. Vas por el carril central y, de repente, el retrovisor se llena de destellos azules. La sirena no te pide permiso: te obliga a improvisar una coreografía colectiva con desconocidos. Los coches se abren, alguien duda, otro frena tarde, una moto se cuela por el hueco. En España lo llamamos pasillo de emergencia. Y ahí, justo ahí, es donde se separa una asistencia “que conduce” de una asistencia que entiende la carretera como un sistema social.
En EEUU, Tesla ya está empujando una pieza clave: que FSD Supervised detecte vehículos de emergencia y ceda el paso o se aparte. En Europa, sin embargo, no basta con “orillarse”. El examen es más fino: ¿puede el sistema ayudar a crear pasillo sin generar caos, sin frenar por pánico y sin inducir a otros a maniobras peligrosas?

