Austin no prepara a FSD para lo más difícil de España: el último metro
Llegas a tu destino en Madrid. No hay carril limpio, no hay bordillo generoso y no hay una zona de recogida pintada como en una demo tejana. Hay una furgoneta en doble fila, un taxi descargando, un paso de cebra a pocos metros y un motorista buscando hueco por la derecha. Si queremos entender de verdad qué separa hoy a FSD (Supervised) de una experiencia convincente en España, el problema no empieza en la rotonda: empieza en los últimos 50 metros.
La novedad de estas semanas empuja justo en esa dirección. Tesla sigue ampliando y refinando su servicio Robotaxi en EE. UU., mientras en su documentación pública de FSD v14 destaca funciones como Arrival Options y, en Europa, ya describe un producto capaz de circular por calles urbanas, rotondas y zonas residenciales bajo supervisión. Pero los test recientes de Reuters en Texas han dejado una señal incómoda: incluso cuando el coche ya sabe hacer casi toda la ruta, recoger y dejar bien al pasajero sigue siendo una parte frágil del sistema.



